Su preparación es fácil solo se debe estar atento para que no se cocine en exceso la carne del caracol, el juego de especies es lo que le da su mayor sabor y es su gran secreto. La consistencia cremosa y el punto dulce se lo da la leche de coco, siendo uno de los ingredientes más utilizados en la gastronomía hondureña. El color rojizo que la caracteriza se lo proporciona el tomate. La sopa de caracol la suelen acompañar en el país centroamericano con pan o las pupusas.
 
El origen de la sopa de caracol se le atribuye a la etnia garífuna, quienes se trasladaron de la isla de San Vicente a Honduras y se dio el intercambio cultural. La etnia garífuna se instaló primero cerca de la ciudad La ceiba, una ciudad costera que influyó notablemente en los platos de esta etnia, que se basaron en el rubro que tenían a la mano, todo lo que encontraban en el mar. Estos platos se fueron adoptando como platos tradicionales de Honduras.
 
Cuando la comunidad garífuna prosperó se fueron extendiendo por todo el país y esto explica como la sopa de caracol se hizo popular siendo su origen la zona norte de Honduras. En Honduras la sopa de caracol se acostumbra consumir durante todo el año y es una de las más comunes y favoritas del pueblo hondureño.