La gastronomía hondureña proviene de las culturas precolombinas, cuya cocina consistía en el empleo de plantas, animales y peces en general. Algunos de los ingredientes más utilizados por aquel entonces era el maíz, la calabaza, los frijoles, el tomate, la papaya, entre otros. 

Con la llegada de los españoles a la región, se generó una fusión cultural que influyó en la gastronomía tanto europea como precolombina, donde se añadió a los platos típicos europeos ingredientes como aguacate, papa, piña y tabaco. Algunos platos típicos de Honduras se generaron en la época de las bananeras, conformadas por compañías estadounidenses que introdujeron costumbres nuevas a la sociedad y se establecieron en la zona norte del país. 
Uno de los platos típicos de la época es la Baleada, que consiste en tortillas de harina rellena de frijoles y queso rallado. Se dice que, por aquel entonces, una mujer acostumbraba a vender dichas tortillas, pero un día fue víctima de un tiroteo ocurrido en la zona. Por suerte la vendedora sobrevivió y fue conocida como “la baleada”. De ahí los trabajadores de la zona comenzaron a decir “vamos a comer en donde la baleada”.

También existe otra versión, datada de 1964, que relata la vida de una joven llamada Teresa quien comenzó con la venta de tortillas de harina acompañada de frijoles y queso rallado en la ciudad de Ceiba. Un día uno de sus clientes exclamó: “Los frijoles son balas, el queso es pólvora y la tortilla es el arma” y, desde entonces, las tortillas fueron llamadas “Baleadas”.

Con el tiempo, la Baleada fue popularizada en la región norte de Honduras y sus ingredientes comenzaron a variar, añadiéndole también mantequilla, huevo, aguacate, carne y embutidos.

En cuanto al centro del país, uno de los platos típicos más populares de la región es la sopa de mondongo. El mismo consiste en una mezcla de variados ingredientes como mondongo, patitas de cerdo, plátanos maduros, zanahorias, papas, repollo, clavo de olor, ajolote, salsa de soya, entre otros. Se lo considera uno de los platos típicos más exquisitos y completos del país debido a la cantidad de ingredientes y su peculiar sabor. 
En cuanto a su origen, no existe una certeza absoluta de dónde pudo provenir dicha sopa. Algunos lo relacionan con una sopa española que se la conocía como “Olla podrida”, debido a que incluían en ella las tripas de animales.

Al ser introducida a América, se le agregó otros ingredientes y la sopa de mondongo comenzó a variar de acuerdo a distintos países de Latinoamérica, entre ellos Honduras, donde se lo consume especialmente en climas fríos. Al inicio era el alimento típico de los descendientes de africanos, pero con el tiempo fue consumida por toda la población y su receta pasó de generación en generación hasta el presente.

Las demás comidas de la región central de Honduras provienen, en gran parte, del Norte y del Sur. Entre ellas podemos destacar el pollo frito, carne de res acompañado de arroz, ensalada de verduras, mariscos, sopa marinera, quesadillas de maíz y tamales. 
Durante la Navidad y Año nuevo se preparan comidas típicas como torrejas, tamales, piernas de cerdo y pollo relleno. Y durante la Semana Santa se consume sopa de pescado.

En cuanto a la zona sur de Honduras, se caracteriza por poseer diversas productoras de camarón, así como se fomenta el cultivo de melones, sandías, piñas y mangos. También se realiza la producción de caña de azúcar y la pesca artesanal.

Entre los platos típicos más populares del sur están la sopa marinera, que consiste en pescado, jaiba y camarones; y la sopa “levantamuertos”, esta última de reciente creación y ganando adeptos a lo largo de la región, cuyos ingredientes son los mismos que la sopa marinera, añadiéndole huevo de tortuga y camarón. 
La sopa “levantamuertos”, o sopa de garbanzos, es de las más solicitadas por turistas y oriundos de la región. Se le llama así porque se cree que, al consumirla después de una noche de fiestas, ayuda a “levantar al muerto” y elimina los síntomas de la resaca. También se le atribuyen propiedades curativas contra la anemia y el cáncer.

En conclusión, se puede ver que la gastronomía hondureña pasó por muchas modificaciones. Con tan solo mencionar algunos platos y su posible origen, se puede constatar que la mezcla de culturas conforma la identidad culinaria del país y sus variaciones en cuanto a ingredientes a lo largo de la historia.