La cocina centroamericana tiene raíces en la cultura precolombina las cuales han perdurado hasta nuestros días. En el ámbito gastronómico, la cocina hondureña es una de las más conservadoras dado lo agitado y convulsionado de la época en que vivimos, porque mantiene vibrantes secretos culinarios que se disfrutan en exquisitos platos.

Honduras es un país que no ha trascendido tan rápido a la modernidad de los tiempos actuales, aún así su cocina es como cualquier otra donde hay espacio para platillos tradicionales como para los más novedosos. En la cocina típica se siguen utilizando los hornos de adobe y los utensilios de madera, se emplean métodos de de cocción tradicionales como asar, freír, hervir, escaldar, salar, hornear, moler, o combinación entre ellos.

En cuanto a los sabores autóctonos gusta mucho el pescado asado con zumo de limón y ajo, la carne de cerdo frita, el arroz con verduras, los frijoles cocidos en leche de coco o las tradicionales baleadas que siguen siguen siendo las favoritas con salsas picantes y queso. El sazón hondureño no se ha quedado atrás y se puede notar su adaptabilidad con el paso del tiempo.

Actualmente un desayuno típico hondureño contiene huevos fritos, frijoles negros, tortillas y café sin dejar de lado los cereales, el jugo de naranja o cualquier variedad de batidos a base de coco. En las comidas principales gustan mucho los platos de mariscos en coco donde con el toque de las especias modernas. Y la predilección por la comida rápida y las frituras ha ganado terreno como en cualquier otro lugar, por lo que se han vuelto muy populares y normales en el día a día del hondureño.