En el norte de Honduras, en la costa caribeña, uno de los platillos exquisitos es a base de la carne de garrobo, conocido también como Jamo negro. Es un reptil similar a la iguana, solamente que es más pequeño y no tiene una escama grande en un costado de la cabeza, se caracteriza por su color verde y por su  cola larga.

Alrededor del garrobo hay mitos y leyendas. Se cuenta que un día en una zona, donde había antes una laguna sin ningún caserío alrededor, llegó un cazador con sus perros y uno de ellos halló un garrobo y lo mató. El cazador por sentir repugnancia hacia ese lagarto lo enterró en el hueco del tronco de un árbol amate.

Al cabo de un corto tiempo, el cazador regresó para buscar al lagarto, pero para su sorpresa había desaparecido y solamente estaba la imagen de San Matías. Tomó esa imagen y la llevó a una aldea cercana llamada Teocautzin, pero la imagen regresaba al árbol donde el cazador había enterrado al garrobo.

Los aldeanos al ir a ver la imagen, encontraron la estatua de San Matías y decidieron construir un templo en ese lugar. Quedó la creencia popular que gracias al garrobo se pudo encontrar al santo.

El hecho de que la imagen del santo regresara al sitio donde lo encontraron, inspiró a la población a crear el famoso Baile del Garrobo, que conmemora el hallazgo de San Matías. El bailador usa pantalón, camisa y sombrero negro, además cubre su cara con una máscara de madera y danza llevando en sus manos un palo donde está incrustado un garrobo disecado.