Cuentan que una de las carnicerías, que quedaba cerca del barrio La Merced en Barcelona, era considerada la cuna del estofado de rabo de toro. Las mujeres de los toreros eran quienes estaban encargadas de preparar el estofado para luego venderlo. La forma original de preparar el estofado consistía en colocar en una olla de barro los diferentes ingredientes, la panza, los rabos previamente limpios, las verduras y lo condimentaban con pimienta, el azafrán en hebra, un poco de aceite y lo dejaban cocinar a fuego lento para esperar el resultado del estofado.
 
El estofado para los hondureños es un verdadero manjar, cuentan con diferentes versiones dependiendo de la región del país y cada una goza de su sazón especial hondureña. Este plato llegó al país centroamericano gracias al intercambio cultural y gastronómico durante la época de la colonia. Fue a partir de ahí que el estofado se fue asimilando en la gastronomía hondureña, convirtiéndose en uno de los platos fuertes más solicitados por los comensales nacionales.
 
Los hondureños suelen acompañar su estofado con arroz blanco, ensalada o bien puedes ver que se sustituye el arroz por un puré de papa. A pesar de que existen varios estofados, de carne, pescado, cerdo, el condimento que no puede faltar independientemente del tipo de estofado es el culantro.