De origen español cuando llegan a Honduras y se hacía con embutidos, tipos de plátano, yuca, etc. Al no haber refrigeradora en esos tiempos colgaban los pedazos de carne condimentados con sal y especies por varios días en el sol impidiendo llenarse de gusanos.

El espíritu fuerte de sus habitantes, lo convierten en un territorio muy independiente y rico en historia y gastronomía, como dice el dicho Olancho “es ancho para entrar y angosto para salir”; cómo no querer volver a ese hermoso departamento, donde su gente es amable, servicial y con un hermoso corazón, además tienen las mejores y deliciosas comidas y bebidas, aparte del famoso “tapado Olanchano”, se encuentran el vino de coyol, sopa de mondongo, sus productos lácteos (mantequilla, queso, quesillo, etc.), arroz de maíz, entre otras receta autóctonas y las más degustadas por su población y personas que lo visitan.

Otras historias narran que el tapado olanchano surgió con la ida de una ama de casa quien se dedicó a estar haciendo inventos de comidas resultándole el ameno tapado, volviéndose una tradición para el pueblo que se mantiene hasta el día de hoy.