La chanfaina apareció mucho antes del nacimiento de la República hondureña y ha prevalecido durante muchos siglos. Nunca se consideró un manjar, sino un plato barato. Inventada por primera vez por los pobres y los oprimidos, es interesante reflexionar sobre lo que hizo de la chanfaina una piedra angular de la cocina hondureña.

¿Tiene Chanfaina influencia africana o española? No lo sabemos con certeza. Incluso si la atribuimos a ambas culturas, estaríamos obviando sus raíces árabes. Tras la muerte del profeta Mahoma, el califato islámico extendió sus dominios a Hispania (actual España) en el año 711 d.C. En aquella época, los musulmanes solían utilizar el badulaque, una mezcla de hierbas y especias para condimentar sus platos. Posteriormente, el término badulaque se utilizó también para denominar un guiso preparado con las vísceras (corazón, pulmones, etc.) de una oveja o una vaca. Estos son, al menos, los primeros vestigios que tenemos de la chanfaina.

A pesar de su gran reconocimiento, la chanfaina nunca perdió su conexión con el pueblo. Hoy en día, los vendedores ambulantes de comida especializada en chanfaina sólo abundan en las jurisdicciones populares. Las pocas veces que estos vendedores probaron suerte en zonas acomodadas, el negocio fue muy escaso.

La historia influye mucho en la vida de los individuos. La clase trabajadora ha amado a Chanfaina durante más de cinco siglos. Al parecer, eso es algo que nunca cambiará.